Los comentarios animan a la señorita escritura

lunes, 29 de octubre de 2012

¿El fin justifica los medios?


Todos sabemos que la medicina evoluciona. Evoluciona mucho y lo hace muy bien. Avanzar suele ser bueno. Pero tengo la impresión de que hay científicos con demasiadas ganas de progresar en cosas “no progresables”, por así llamarlo. Quiero decir, proyectos que nunca deberían llevarse a cabo. Soluciones a problemas que, desde mi punto de vista, habría que estudiar mucho para decidir si conviene resolver.

Algunos sabemos que la mayoría de los genes humanos están contenidos en los cromosomas del núcleo de las células, pero algunos se sitúan dentro de las mitocondrias. Pues bien: estas, en algunas mujeres, están 'enfermas'. Ahora mismo está en marcha la investigación de una técnica que consiste en un método similar a la clonación, pero transplantando el genoma nuclear de un óvulo enfermo a otro sano de una donante. Así, el hijo de la pareja no heredaría la enfermedad que padece su madre. Este método, en principio, parece éticamente correcto. Que viva la ciencia.
Algunas de las enfermedades mitocondriales que no heredarían los hijos son la enfermedad de Wilson, la ataxia de Friedreich, la enfermedad de Lou Gehrig o la esclerosis lateral amiotráfica (ELA).

Sin embargo, aquí hay que tenerlo todo en cuenta. No creo que el grupo de investigación de esta técnica, dirigidos por Shoukhrat Mitalipov desde Oregón (EE UU), esté haciendo experimentos con macacos a ver si funcionan para facilitar, posteriormente, que se realice con humanos así, sin más.

El primer problema que a simple vista percibo de esta técnica es que, al juntar el núcleo de un óvulo de la madre (98% de los genes) con un óvulo de una donante (2% de genes), estás, obviamente, mezclando material genético de dos personas en un mismo óvulo. Habría que pararse a pensar hasta qué punto esto requiere reflexión moral.

Pero existe otro problema, y es que un óvulo dura 24 horas. Si se realizase tal técnica y se introdujese el óvulo sano en la madre, tendría que tener relaciones sexuales ese mismo día para que existiese alguna posibilidad de quedarse embarazada, posibilidad más bien reducida. Si tenemos en cuenta que el proceso de introducir el óvulo en la mujer es delicado y necesita de reposo posterior, deducimos que esta operación es un fracaso. ¿Cómo llevar a cabo entonces esta técnica? Mediante la fertilización in vitro.
He aquí mis objeciones morales.

Por un lado, la fecundación in vitro no me parece éticamente aceptable porque la dignidad humana exige que todo ser humano sea concebido mediante la donación recíproca de los padres. Además, y no menos importante, considero que la intervención de una tercera persona rompe el principio de unidad del matimonio. Por no hablar del modo que se emplea para la extracción del semen masculino.

Por otro lado, y para finalizar, hay que tener en cuenta que esta técnica requiere la extracción de varios (¿ocho?, ¿nueve?) óvulos de la madre (para no tener que volverle a extraer en caso de fracaso), los cuales son fecundados todos o casi todos de forma artificial. Después de este paso, a la mujer se le implantan tres. Si el proceso tiene éxito y la mujer "se queda embarazada”, ¿qué hacen con los seis restantes de los nueve que le extrajeron?
Estos son los embriones sobrantes o supernumerarios, que SE CONGELAN en nitrógeno líquido a 50 ºC bajo cero. Son embriones crioconservados. Sé que muchos pensarán lo contrario. Yo, al respecto, entiendo que eso es vida, y si eso para mi es vida, tengo que decir que me parece indebido congelarla.
















He dicho.
MIRIAM SERRANO. 

domingo, 28 de octubre de 2012

¿ES QUE USTEDES NO LO OYEN?

 Aún recuerdo con pena la noticia que hizo saltar todas mis alarmas y asumir de una vez por todas la verdadera situación que vivían algunos compañeros de esta “idílica tierra” llamada Unión Europea. Corría el cuatro de Abril y un anciano se suicidaba ante el parlamento Griego. Un disparo, una nota, una historia trágica y mucha reflexión.
 
 Aquel día la desesperación se quitaba su máscara y lograba cruzar todo tipo de fronteras. Y lo que sonaba con fuerza no era aquel disparo, era la voz de Dimitri Christoulas: “Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a buscar comida en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida”
 
 Ahora, cinco meses después, otro tipo de noticias hacen saltar de nuevo mis alarmas. Y entonces me doy cuenta, ya no hace falta cruzar fronteras, a mi alrededor la desesperación ataca con fuerza, ganas y alevosía. En España el gran detonante se llama desahucio, suele ser la gota que colma muchos vasos. Todos sabemos lo que sucedió en Granada, y todos sabemos lo que afortunadamente no llegó a suceder en Burjassot.
 
 Hace unos meses, allá por Marzo, el Gobierno sacó a la palestra una posible solución: la famosa dación de pago. Método por el cual una persona que no puede hacer frente a los pagos de su vivienda, se queda sin ella saldando de esa manera su deuda (actualmente te quedas sin vivienda y además con una gran deuda, en ocasiones estratosférica, derivada de los intereses).
 
 Esta ley fue acogida de buena gana y el ministro Luis de Guindos anunciaba: "Lo que se hará es establecer un periodo transitorio para facilitar y aliviar las cargas de este tipo de familias y posteriormente se podrá aceptar la posibilidad de la dación en pago y también la posibilidad de que aunque haya una dación en pago que salde la deuda, estas familias puedan seguir viviendo en dicha vivienda"
 
 Actualmente en España hay unos 500 desahucios al día y los únicos con plena potestad para ejecutar, o perdonar la deuda son los bancos. Las palabras del ministro de economía se escuchan lejanas y difusas. Es cierto que aparecen asociaciones y personas que luchan por los derechos y por la dignidad de las personas. Es cierto que se intenta, pero como estamos comprobando: lo más cierto de todo es que NO ES SUFICIENTE.
 
 Cuando me quedo quieto y escucho atentamente no cesan de sonar todas esas alarmas. Y mi pregunta es: Señores banqueros, señores gobernantes ¿ES QUE USTEDES NO LO OYEN? 

RODRIGO

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Y Bolinaga?

 
Llevo unas cuantas semanas haciéndome esta misma pregunta: ¿Dónde está Bolinaga? El etarra Jesús María Uribetxeberria Bolinaga fue condenado en 1998 a 32 años de cárcel por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, quien permaneció retenido 532 días. Según una publicación en el diario ABC, podemos conocer rápidamente los pasos más importantes sobre este caso. Vamos a verlos:

01.07.1997: Liberación del funcionario de prisiones José María Ortega Lara tras un secuestrado de 532 días.
29.06.1998: La Audiencia Nacional condena a Bolinaga a 32 años de cárcel, junto a otros tres etarras, por el secuestro.
30.06.1999: La Audiencia Nacional le impone, junto a otos tres etarras, 145 años a cada uno, por matar en 1987 a dos guardias civiles.
24.03.2000: La Audiencia Nacional le condena, junto a otros dos miembros de ETA, a 33 años por el asesinato de un guardia civil en 1993.
17.11.2000: La Audiencia Nacional le condena a 36 años de prisión, junto a otros cuatro etarras, por pertenencia a banda armada, adquirir maquinaria para fabricar armas y construir el zulo donde estuvieron secuestrados Lara e Iglesias.
10.08.2012: Uribetxeberria pide la libertad condicional por padecer cáncer de riñón e inicia una huelga de hambre.
16.08.2012: El Hospital Donostia informa que su situación clínica es «irreversible».
18.08.2012: Manifestación en Bilbao a favor de su excarcelación a pesar de la prohibición del juez.
22.08.2012: Bolinaga deja la huelga de hambre.
28.08.2012: El juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, mantiene una reunión con el oncólogo de Uribetxeberria y visita durante cinco minutos al recluso en su habitación.
29.08.2012: La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) inicia una marcha a pie contra la libertad del preso etarra.
30.08.2012: El juez Castro deja a Bolinaga en libertad condicional.

Aquí en España, la pena efectiva por homicidio es de 30 años. Es cierto que las condenas se suman, pero al final no son más de 30 años de prisión. La ley lo establece así. Qué se le va a hacer.
¿Esto qué supone? Que una persona puede asesinar a 2 millones de personas, porque a partir del primer crimen, el resto le sale gratis. Solo cumplirá condena por el primero, por el 1.999.999 restante no. Esto es lo que me parece lamentable. ¿Este es el valor que le damos al hombre y a la vida? ¿Nada? Increíble.

Pero de esto no tienen la culpa los asesinos (que sí, algún día serán juzgados, como todos), sino los que los enjuician. A Jesús María Bolinaga se le ha concedido la excarcelación por razones humanitarias: por ser un enfermo terminal. ¿Enfermo terminal? Bolinaga padece cáncer, pero eso no me parece motivo de excarcelación y de coger una goma de borrar y eliminar todo lo que ha hecho. Que vayan y se lo cuenten a las víctimas del terrorismo.
A Bolinaga no le quedaban dos semanas de vida cuando le dieron la libertad condicional (han pasado ya dos meses). Que le queda poco tiempo de vida puede ser perfectamente un año. Se trata de un plazo incierto.
Con esto no quiero decir que deseo que se muera en la cárcel. Ante todo está la dignidad del ser humano, que prevalece sobre cualquier crimen cometido. Pero si le quedan 9 meses de vida, que sea asistido médicamente en prisión, ¿no?

Con todo esto, es preciso hablar de la reforma del Código Penal que, según Gallardón, “será el más duro de la democracia”. El Gobierno del Partido Popular tiene previsto aprobar un proyecto de ley para establecer la 'prisión permanente revisable' para determinados delitos, entre ellos, los de terrorismo.
Como sabemos, esta es una pena similar a la cadena perpetua, pero con el matiz de que si el condenado muestra una actitud de reinserción, puede ser excarcelado a partir de un determinado momento. Y esto me parece bien. Si el convicto no tiene la más mínima intención de reinsertarse ni se arrepiente de su delito, pasaría el resto de su vida en prisión por propia elección. Si sucede lo contrario, el culpado podría salir de la cárcel transformado.
Me parece una buena manera de combatir el terrorismo.

MIRIAM SERRANO.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Crónica de una muerte anunciada

Esto me recuerda a cuando alguien dice: -Cuando teníamos tu edad no sabíamos lo que significaban las drogas. Nuestra generación no sabía el daño que nos hacía, si lo hubiéramos sabido no lo habríamos hecho- y aunque es una comparación algo burda, me parece muy precisa.

Avanzar es algo positivo. Pero, y lanzando un par de preguntas al vuelo: ¿Vale la pena avanzar por avanzar? ¿Vale la pena subirse a un barco si sabes que se va a hundir y vas a naufragar?

En la época en la que vivimos y hablando en términos culturales –económicos (tristemente conceptos hoy casi siempre ligados) la literatura tiene dos primos hermanos: la música y el cine. Dejo fuera otras cosas como la pintura, ya que al menos por ahora un Van Gogh es un Van Gogh y una fotocopia es una fotocopia.

La piratería está destrozando la música y el cine. Sin tapujos ni tiritas, esa es la cruda realidad, no se sorprendan. La gente (aunque siempre hay excepciones) se descarga películas, si no se las descarga se las pasa alguien. La gente se baja música, copia CDs, los regala, los comparte y sin saberlo vive en un constante “top manta”. No nos volvamos locos, usemos un poco la cabeza y aprendamos de nuestros errores: ¡No es hora de hacer lo mismo con los libros! No es hora de cambiar el papel por todo tipo de soportes electrónicos.

No digo que llegado el momento oportuno no se haga. Sería tonto decir que el libro electrónico no tiene algunas ventajas, y además, aunque a mí no me gusten algunos cambios puede que a otros sí (y yo no soy más que nadie). Solo pido un poco de reflexión, sabemos lo que va a pasar, sabemos lo que está pasando. A día de hoy ya hay páginas web que ofrecen libros de manera gratuita. Solo clamo a alguien (no sé quien tiene poder en estas cosas) para que imponga algo de cordura. Tenemos recientes ejemplos y fracasos demostrados. Aprovechen para estudiar e investigar una manera de evitar esta futura (ya presente) piratería, y después vayan adelante, sin miedo. Sean valientes si quieren, ganen dinero a espuertas, pero no hieran de muerte.

Porque piensen una cosa. Si la literatura se convierte en un mercadillo ¿Qué sucederá? La música aun tiene sus conciertos. El cine sus salas… ¿Y los libros? Imaginen que los libros se dejan de vender, que un escritor no puede vivir de ellos, que la gente se deja de ilusionar por la escritura… ¿Qué pasará entonces? 


RODRIGO.