Todos sabemos que la
medicina evoluciona. Evoluciona mucho y lo hace muy bien. Avanzar
suele ser bueno. Pero tengo la impresión de que hay científicos con
demasiadas ganas de progresar en cosas “no progresables”, por así
llamarlo. Quiero decir, proyectos que nunca deberían llevarse a
cabo. Soluciones a problemas que, desde mi punto de vista, habría
que estudiar mucho para decidir si conviene resolver.
Algunos sabemos que la
mayoría de los genes humanos están contenidos en los cromosomas del
núcleo de las células, pero algunos se sitúan dentro de las mitocondrias. Pues
bien: estas, en algunas mujeres, están 'enfermas'. Ahora mismo está
en marcha la investigación de una técnica que consiste en un método
similar a la clonación, pero transplantando el genoma nuclear de un
óvulo enfermo a otro sano de una donante. Así, el hijo de la pareja
no heredaría la enfermedad que padece su madre. Este método, en
principio, parece éticamente correcto. Que viva la ciencia.
Algunas de las
enfermedades mitocondriales que no heredarían los hijos son la
enfermedad de Wilson, la ataxia de Friedreich, la enfermedad de Lou
Gehrig o la esclerosis lateral amiotráfica (ELA).
Sin embargo, aquí hay
que tenerlo todo en cuenta. No creo que el grupo de investigación de
esta técnica, dirigidos por Shoukhrat Mitalipov desde Oregón (EE
UU), esté haciendo experimentos con macacos a ver si funcionan para
facilitar, posteriormente, que se realice con humanos así, sin más.
El primer problema que a
simple vista percibo de esta técnica es que, al juntar el núcleo de
un óvulo de la madre (98% de los genes) con un óvulo de una donante
(2% de genes), estás, obviamente, mezclando material genético de
dos personas en un mismo óvulo. Habría que pararse a pensar hasta
qué punto esto requiere reflexión moral.
Pero existe otro
problema, y es que un óvulo dura 24 horas. Si se realizase tal
técnica y se introdujese el óvulo sano en la madre, tendría que
tener relaciones sexuales ese mismo día para que existiese alguna
posibilidad de quedarse embarazada, posibilidad más bien reducida.
Si tenemos en cuenta que el proceso de introducir el óvulo en la
mujer es delicado y necesita de reposo posterior, deducimos que esta
operación es un fracaso. ¿Cómo llevar a cabo entonces esta
técnica? Mediante la fertilización in vitro.
He aquí mis objeciones
morales.
Por un lado, la
fecundación in vitro no me
parece éticamente aceptable porque la dignidad humana exige que todo
ser humano sea concebido mediante la donación
recíproca de los padres. Además, y no menos importante, considero
que la intervención de una tercera persona rompe el principio de
unidad del matimonio. Por no hablar del modo que se emplea para la
extracción del semen masculino.
Por
otro lado, y para finalizar, hay que tener en cuenta que esta técnica
requiere la extracción de varios (¿ocho?, ¿nueve?) óvulos de la
madre (para no tener que volverle a extraer en caso de fracaso), los
cuales son fecundados todos o casi todos de forma artificial. Después de este paso, a la
mujer se le implantan tres. Si el proceso tiene éxito y la mujer "se queda embarazada”, ¿qué hacen con los seis restantes de los
nueve que le extrajeron?
Estos
son los embriones sobrantes o supernumerarios, que SE CONGELAN en
nitrógeno líquido a 50 ºC bajo cero. Son embriones
crioconservados. Sé que muchos pensarán lo contrario. Yo, al respecto, entiendo
que eso es vida, y si eso para mi es vida, tengo que decir que me
parece indebido congelarla.
He dicho.
MIRIAM
SERRANO.



