Los comentarios animan a la señorita escritura

miércoles, 17 de octubre de 2012

Crónica de una muerte anunciada

Esto me recuerda a cuando alguien dice: -Cuando teníamos tu edad no sabíamos lo que significaban las drogas. Nuestra generación no sabía el daño que nos hacía, si lo hubiéramos sabido no lo habríamos hecho- y aunque es una comparación algo burda, me parece muy precisa.

Avanzar es algo positivo. Pero, y lanzando un par de preguntas al vuelo: ¿Vale la pena avanzar por avanzar? ¿Vale la pena subirse a un barco si sabes que se va a hundir y vas a naufragar?

En la época en la que vivimos y hablando en términos culturales –económicos (tristemente conceptos hoy casi siempre ligados) la literatura tiene dos primos hermanos: la música y el cine. Dejo fuera otras cosas como la pintura, ya que al menos por ahora un Van Gogh es un Van Gogh y una fotocopia es una fotocopia.

La piratería está destrozando la música y el cine. Sin tapujos ni tiritas, esa es la cruda realidad, no se sorprendan. La gente (aunque siempre hay excepciones) se descarga películas, si no se las descarga se las pasa alguien. La gente se baja música, copia CDs, los regala, los comparte y sin saberlo vive en un constante “top manta”. No nos volvamos locos, usemos un poco la cabeza y aprendamos de nuestros errores: ¡No es hora de hacer lo mismo con los libros! No es hora de cambiar el papel por todo tipo de soportes electrónicos.

No digo que llegado el momento oportuno no se haga. Sería tonto decir que el libro electrónico no tiene algunas ventajas, y además, aunque a mí no me gusten algunos cambios puede que a otros sí (y yo no soy más que nadie). Solo pido un poco de reflexión, sabemos lo que va a pasar, sabemos lo que está pasando. A día de hoy ya hay páginas web que ofrecen libros de manera gratuita. Solo clamo a alguien (no sé quien tiene poder en estas cosas) para que imponga algo de cordura. Tenemos recientes ejemplos y fracasos demostrados. Aprovechen para estudiar e investigar una manera de evitar esta futura (ya presente) piratería, y después vayan adelante, sin miedo. Sean valientes si quieren, ganen dinero a espuertas, pero no hieran de muerte.

Porque piensen una cosa. Si la literatura se convierte en un mercadillo ¿Qué sucederá? La música aun tiene sus conciertos. El cine sus salas… ¿Y los libros? Imaginen que los libros se dejan de vender, que un escritor no puede vivir de ellos, que la gente se deja de ilusionar por la escritura… ¿Qué pasará entonces? 


RODRIGO.

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