Aún recuerdo con pena la noticia que hizo saltar todas mis alarmas y asumir de una vez por todas la verdadera situación que vivían algunos compañeros de esta “idílica tierra” llamada Unión Europea. Corría el cuatro de Abril y un anciano se suicidaba ante el parlamento Griego. Un disparo, una nota, una historia trágica y mucha reflexión.
Aquel día la desesperación se quitaba su máscara y lograba cruzar todo tipo de fronteras. Y lo que sonaba con fuerza no era aquel disparo, era la voz de Dimitri Christoulas: “Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a buscar comida en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida”
Ahora, cinco meses después, otro tipo de noticias hacen saltar de nuevo mis alarmas. Y entonces me doy cuenta, ya no hace falta cruzar fronteras, a mi alrededor la desesperación ataca con fuerza, ganas y alevosía. En España el gran detonante se llama desahucio, suele ser la gota que colma muchos vasos. Todos sabemos lo que sucedió en Granada, y todos sabemos lo que afortunadamente no llegó a suceder en Burjassot.
Hace unos meses, allá por Marzo, el Gobierno sacó a la palestra una posible solución: la famosa dación de pago. Método por el cual una persona que no puede hacer frente a los pagos de su vivienda, se queda sin ella saldando de esa manera su deuda (actualmente te quedas sin vivienda y además con una gran deuda, en ocasiones estratosférica, derivada de los intereses).
Esta ley fue acogida de buena gana y el ministro Luis de Guindos anunciaba: "Lo que se hará es establecer un periodo transitorio para facilitar y aliviar las cargas de este tipo de familias y posteriormente se podrá aceptar la posibilidad de la dación en pago y también la posibilidad de que aunque haya una dación en pago que salde la deuda, estas familias puedan seguir viviendo en dicha vivienda"
Actualmente en España hay unos 500 desahucios al día y los únicos con plena potestad para ejecutar, o perdonar la deuda son los bancos. Las palabras del ministro de economía se escuchan lejanas y difusas. Es cierto que aparecen asociaciones y personas que luchan por los derechos y por la dignidad de las personas. Es cierto que se intenta, pero como estamos comprobando: lo más cierto de todo es que NO ES SUFICIENTE.
Cuando me quedo quieto y escucho atentamente no cesan de sonar todas esas alarmas. Y mi pregunta es: Señores banqueros, señores gobernantes ¿ES QUE USTEDES NO LO OYEN?
RODRIGO

Me gusta el tono del artículo, pero creo que en los desahucios hay algo más detrás que en ciertos casos no se desea mirar, algo con lo que cambia parte de la realidad, estoy hablando de las "Hipotecas".
ResponderEliminar¿De verdad la gente podía pedir una hipoteca en la que pagar 600€ al mes cobrando 800 €? ahora llegan todos los desahucios de la gente que pidió una hipoteca sin recursos sufiencientes para hacer frente, y no me gusta generalizar, pero he visto casos de gente que en su primer contrato ya pidieron una hipoteca y ahora sin trabajo no han podido hacer frente a su obligación, ¿Aún pensamos que los bancos tienen el 200% de la culpa de todas las cosas?
Totalmende de acuerdo Jaume. Me parece justo que una persona que se compromete a pagar una cosa y no la paga deje de ser propietaria, y también creo que la gente se volvió un poco "loca". Lo único que critico duramente es que las personas no son números y se nos trata como tales, y a veces vale la pena tener un poco de misericordia y comprender que mucha gente cometió muchos errores.
ResponderEliminarNo digo quee se perdonen deudas, solo digo que se respete al ciudadano, que se le comprenda, y sobre todo, que si el Gobierno propone una solución la cumpla con celeridad.