Hoy es un día especial. Hoy es 26 de diciembre. Y es un día especial porque es el día siguiente a un día mucho más especial: el día de Navidad, 25 de diciembre, día en que hace 2012 años nació Jesús, el santo de mi hermana y el cumple de una buena amiga.
Es una época preciosa. Un tiempo para disfrutar de las personas que más te importan y a las cuales les importas. Es cuando el amor sale. Sale mucho.
Pero a veces no sale. Y entonces, tristemente, pienso en aquellas personas que no lo viven así. Que no tienen a nadie que se preocupe por ellos. Que están solos. Que sus familias tienen cosas mejores que hacer que cuidar a ese anciano que tienen encerrado en una residencia de tercera edad. Que no tienen casa ni tampoco cena de Nochebuena. Que no tienen un regalo. Ni un abrazo.
El pasado domingo fue "secuestrado" el niño Jesús del belén de la Plaza del Obradoiro, en Santiago. El objetivo era una reivindicación por parte del grupo Fartas (Fomos Armala Raptando Temporalmente Ao Susiño) en contra de la sociedad actual. Dejaron al niño abandonado en un cajero de BBVA toda la noche para mostrar su oposición a una sociedad "sin valores, basada en la pobreza, en la exclusión, en la violencia, en la xenofobia, en los valores patriarcales y misóginos".
Y esto pasó en Compostela.
En Valencia se emprendió la II Marcha por la Discapacidad en la plaza de la Virgen durante la noche de Nochebuena. La escena fue un grupo de personas con velas y en silencio reclamando respeto y dignidad.
Estas personas no han podido vivir la Navidad. Y aunque aun quedan algunos días más de fiesta, los problemas constantes que tienen que soportar día a día les quitan las ganas de celebrar nada. Yo lo entiendo, pero es entristecedor ser consciente de esto. Ojalá todos pudiésemos vivir una Navidad perfecta como la de los de ahí abajo, ¿no?
A todo el mundo: feliz Navidad.

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