Los comentarios animan a la señorita escritura

sábado, 1 de diciembre de 2012

Dignidad y Libertad


    Por fin detenido en Madrid Gao Ping, uno de los mafiosos chinos más buscados por, según el seguimiento de la operación Emperador, mantener una red de blanqueo de dinero de alcance europeo. Ping, por lo visto, trasladaba a China, por diferentes vías, dinero negro procedente de varios países de la Unión Europea, no solo España.

Y por fin... ¿puesto en libertad?
Sí sí, eso mismo. No puedo creer que Gao y sus supuestos cabecillas quedaran en libertad el pasado jueves debido a “un error judicial” en la prórroga de sus detenciones en octubre. O sea, en español, que la Constitución establece un máximo de 72 horas de detención, y como estos las superaron, la Audiencia ha abierto las puertas a la liberación de los capos de la mafia china y ha mandado a pasear la investigación de la mayor trama de blanqueo de dinero desmantelada en los últimos años.
Me sabe un poco mal, pero si tienen al líder de esta mafia y a unos cuantos compinches más en las comisarías madrileñas de Moratalaz y Tetuán, ¿qué hacen en 72 horas que no los han atendido o interrogado (o lo que tengan que hacer) y que por eso mismo han procedido a dejarlos en libertad? ¿Y los chinos esos cómo tienen tanta suerte?

En fin, lo que quería comentar va más allá de estas incertidumbres sospechosas.
Hablando con una persona, a la que aprecio mucho pero a veces no entiendo, me he dado cuenta de que cuanto más me indignaba yo con todo esto (que Gao Ping haga acuerdos con otros chinos que consisten en “yo te saco de la miseria dándote trabajo en otro país y tú me pagas cantidades de dinero leoniles para lo cual te tienes que autoexplotar”), más defendía ella que no está mal que una persona explote a otra si ambas están de acuerdo. “Si una persona, libremente, decide ser explotada, no entiendo porqué es ilegal”, me decía.
Y es que, creo, que en el momento en que le das el valor que se merece a la dignidad humana, entonces entiendes y defiendes lo necesario que es la ilegalidad de este tipo de actuaciones, ¿no?
La falacia de la afirmación de esta persona consistía en que tomaba por libertad aquello que, en realidad, no lo está siendo: pongo la mano en el fuego a que las personas que “libremente” aceptan estar bajo tales condiciones indignas, en realidad es porque, de entre las pocas opciones que tienen, esa es quizá la menos mala. Por tanto, ya no es una elección libre.

Me dan pena en el no-fondo. Pobres chinos. Algunos son buenos. Espero que el sistema judicial se ponga las pilas un poquete y solucione esta pesadilla en la que deben estar viviendo tantos chinos.


M.S.S.

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